Son infinitos santos los de espadas,
imperdonables e imperdibles
pasan por tu senda riegan tus espigas,
son progenitores de la lluvia.
Son únicos los guerreros de la santidad,
casto en cosas de el arte
perplejos de la mirada,
la mirada perpleja del niño
no lo pueden creer
ResponderEliminarque las manos de abalancen
cómo hambrientas,
cómo miles, sobre ellos,
juzgantes.
weon viernes en la mañana y el sábado donde pacheco... lo mejor de las palabras.
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